MÁS DE 40.000 PERSONAS ACUDEN A LA LLAMADA DEL RESURRECTION

El RESURRECTION FEST 2014 cerró anoche una edición llena de grandes iconos de la música, más de 40.000 seguidores y un ambiente inmejorable que desafió hasta la lluvia. El cansancio tras dos días de música no hizo mella en el público que volvió a disfrutar de la mejor oferta de metal y hardcore-punk de la Península, además de los grandes contrastes estilísticos de este año con la pacífica convivencia del death punk rockero de Turbonegro, uno de los reclamos más populares del cartel, y la oscuridad extrema de Carcass, que ensordecieron a sus fans en el Chaos Stage. El RESURRECTION FEST de Viveiro cierra así una edición que será recordada tanto por su calidad y eclecticismo musical como por el sentido homenaje a Melchor Roel, uno de los principales impulsores del festival.

Fue el quinteto madrileño Hamlet el primero en despertar el interés del público frente al escenario principal con temas ya míticos como Irracional, aunque la algarabía que organizaron The Real McKenzies y su Celtic Punk en el Chaos Stage sirvió para calentar los músculos antes de los salvajes recitales de Gallows –segunda visita al RESURRECTION FEST, primera con Wade MacNeil a las voces- y los hermanos Duplantier y sus Gojira.

El grupo francés, uno de los principales exponentes del nuevo metal europeo, descargó ante sus abundantes seguidores sus consignas ecologistas en forma de canciones como Flying Whales y Backbone. El Chaos Stage se volvió a llenar para disfrutar de otros pioneros del Hardcore Punk británico, Discharge, que tomaron el relevo de sus compañeros de generación GBH –uno de los grandes triunfadores del viernes- con sus lecciones callejeras a ritmo de State Violence State Control y Protest and Survive. Five Finger Dead Punch asaltó literalmente el escenario principal con una de las presentaciones más visuales del RESURRECTION FEST 2014, y dio paso a los dos grandes protagonistas de la noche, Testament y Turbonegro. Eran de los pocos pioneros del thrash metal californiano de los ochenta que faltaban por pisar el RESURRECTION FEST de Viveiro, y Testament no defraudó con su furia Old School. Clásicos como The New Order sonaron con la velocidad y contundencia habituales de los shows de la banda de Eric Peterson.

También Carcass llevó su oscuridad extrema al escenario Chaos, demostrando su magisterio en las lides del death metal. Y lo de Turbonegro fue lo esperado, una divertidísima sucesión de himnos homoeróticos, sazonados con los continuos solos del guitar ero Euroboy. All My Friends Are Dead y Get It On explotaron ante la histeria del numeroso público que se congregó ante el escenario principal.

También punks, pero de otro palo, fue la exhibición de velocidad y melodías de Lagwagon, aunque la fiesta concluyó con los divertidísimos Gigatron y su espectáculo a lo Spinal Tap carpetovetónico, que despidieron a los últimos valientes que sobrevivieron a tres días de la mejor música extrema.

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